Tengo unas cuantas razones viscerales para no votar al PNV. Son más de derechas de lo que puedo soportar. Me suelen atacar con tanta boina y demás. Son el auténtico establishment, al menos de Vizcaya. Tienen una red clientelar perfectamente establecida y consolidada. etc ... Así que si votase con el corazón no tendría muchas dudas.
Pero no se trata de eso. Aunque no me caigan bien como partido ¿Sería bueno para el País Vasco que tengan un buen resultado? Si examino el caso de Vizcaya, que es donde voto, no encuentro ninguna razón para apoyarles.
Veamos, desde que hay democracia no he tenido otra cosa que diputados generales y alcaldes del PNV. Tanta repetición ya sería como para echarse a temblar. Si uno ve además que, en las encuestas, hasta tienen posibilidades de conseguir la mayoría absoluta, el tembleque me aumenta. No creo en las mayorías absolutas, me parecen malas para este país.
Si vamos a los casos concretos, también encuentro razones para no votarles. La Diputación al mando del señor Bilbao ha destacado en los últimos tiempos por empeñarse en encontrar motivos de pelea con el Gobierno vasco. Empezó la cosa en la propia toma de posesión del Lehendakari donde hasta pretendió variar el protocolo. La propuesta del Guggenheim 2 no le había gustado al Gobierno vasco de Ibarretxe y el Sr. Bilbao se fue con el rabo entre las piernas. Pero después del cambio de gobierno volvió a la carga, pero esta vez quienes se oponían eran "malos vascos que no querían el desarrollo de una zona deprimida". En cada cuestión a discutir con el Gobierno vasco siempre ha habido pegas. Que si la construcción de las nuevas lineas de metro, la extensión de horarios en nochebuena o la lanzadera. Todo ello con desaires institucionales continuos. Mientras, se ha tenido que comer su plan de inversiones. Curiosamente, aunque ha seguido aumentando el gasto corriente, tal vez por sus técnicas de buena gestión, ha disminuido las inversiones. Como son "autenticos vascos" se han permitido reducir un 20% el presupuesto dedicado al euskera. El Gobierno vasco solo ha disminuido las ayudas el 3%, menos que la disminución el presupuesto, y a pesar de ello recibe ataques de determinados medios abertzales.
¿Y Azkuna? pues la verdad es que me produce sentimientos menos negativos que los que experimento con el Sr. Diputado General. Agradezco su desmarque de las políticas ibarretxianas en la época que eran dominantes en su partido. También me place su evidente amor por la villa. Y su compromiso contra el terrorismo.
Pero sin embargo creo que su tiempo ha pasado, como persona y como partido. No todos los barrios votan igual. Y la Ley de la gravitación universal, que también funciona en política, hace que tras 30 años de alcaldes del PNV algunos barrios sean más favorecidos que otros. Casualmente los barrios menos apoyados están donde habita la gente con menos recursos económicos. Por otro lado aunque el alcalde Azkuna muestre su encanto en sus declaraciones ante los medios, suele demostrar una prepotencia y autoritarismo no muy adecuado, no exento de paternalismo, cuando trata con las protestas ciudadanas. Está, como se podría decir popularmente, "un poco subidito". Creo que le deberíamos agradecerle muy sinceramente los servicios prestados y decirle que ya pasó su tiempo.
Por otra parte si nos referimos a la actitud general del PNV sigue sin tener una verdadera posición. Así Urkullu puede ir por la mañana a Gernika para ir de soberanista y por la tarde ante una representación (sic) de la sociedad vasca aparece de supergestor demócrata: paz y crisis. Entiendo que muchas veces los políticos no puedan mantener sus promesas, pero me parece la pera que Urkullu pueda amar las dos almas del PNV a la vez "y no estar loco".
Bueno, esta claro. No les voto.
miércoles, 18 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Por qué voy a votar al PSE-EE
No creo en las fidelidades de voto. No creo en aquello de que "siempre he sido de estos". Eso me vale para el fútbol, pero no para la política. Yo no creo que porque un equipo de fútbol tenga un mal entrenador y/o presidente me tenga que cambiar de equipo. Pero si creo que por mucho que yo haya votado a un partido, si no lo ha hecho bien será mejor que me busque (si puedo) otro a quien votar. No creo que los ciudadanos tengan que ser fieles a los políticos. Son los políticos los que tienen que ser fieles a los ciudadanos. Sin embargo esta vez, a pesar de mis declaraciones de "no fidelidad", he decidido repetir.
Para juzgar a los políticos más vale aplicar aquella máxima evangélica de "por las obras les conoceréis", urge pues fijarse en lo que han hecho en los últimos tiempos y no tanto en lo que proclaman en la campaña. Hace dos años comenzó un experimento en el País Vasco. Era un experimento de verdad, no de los que se hacen con gaseosa. Tan novedoso era que llenó de inquietud a buena parte de la ciudadanía vasca: ¡Un Lehendakari socialista! Hubo quien no quería reconocer la realidad y llegaba a no admitirle como un Lehendakari legítimo. Hoy solo quienes tienen el corazón lleno de odio pueden hacer ese tipo de consideraciones. El desastre que se anunciaba no ha sido tal. Todo lo contrario.
Al actual Gobierno vasco no le ha tocado navegar con viento en popa, el viento ha soplado por otro lado. Tal vez por ello, por la dificultad de la navegación, resultan más meritorios sus éxitos. Muchos nacionalistas moderados se han visto obligados a reconocer, aunque casi siempre en privado, que gracias al Gobierno socialista se ha producido una evolución digamos tranquila en el PNV, que le sitúa bastante lejos de las posiciones maximalistas ibarretxianas. Porque la acción del Gobierno vasco ha sido fundamental para el camino de la moderación y de la concordia en el País Vasco.
Si miramos a los otros partidos la situación ha propiciado una moderación en la mayoría de ellos. Pensemos en el PP. Comparemos el actual PP con el de María San Gil, Iturgaitz o Mayor Oreja. Se ha producido un cambio muy importante. ¡Ahora hablan de pactos con el PNV, su demonio particular! Empieza a producirse la convergencia entre quienes tienen intereses económicos comunes sin que la tensión identitaria sea un obstáculo mayor. Y ¿Batasuna? Ahí está haciendo declaraciones en contra de la violencia, también en contra de la violencia de ETA. ¿Es que la acción firme del Gobierno vasco no tiene que ver con esto? Nada más producirse la toma de posesión del gobierno se inició una campaña en contra de las pintadas etarras. Algunos dijeron que era una campaña inútil porque las pintadas volverían. ¡Pues no han vuelto! ¿Con Ibarretxe hubiera sido igual? El PSE ha tenido una postura firme, pero al tiempo flexible y abierta. No hay más que recordar las declaraciones del Lehendakari después y antes del fallo del Tribunal Supremo.
No es que tampoco haya tenido este gobierno un gran apoyo del Gobierno central. La pérdida de apoyos de Zapatero en el Parlamento español ha hecho que el protagonismo de parte de las transferencias haya ido al PNV. Pero no nos engañemos las transferencias estaban en el programa socialista y difícilmente las hubiera conseguido del Gobierno español de no mediar el acuerdo con el Gobierno vasco. Y por supuesto no las gestiona el PNV.
¿Y la gestión de la crisis? El comienzo fue muy duro. Encontrarse con un presupuesto expansionista, ejecutado en su mayoría, legado del gobierno anterior y estar al tiempo casi en el punto más bajo de la crisis si consideramos algunos parámetros. Todo un reto. Hoy nos encontramos que la inversión neta del gobierno ha aumentado y que el gasto corriente se ha reducido. Resulta que se ha hecho "más con menos". En tiempo de crisis disminuyó el presupuesto, pero aumentaron las inversiones y las prestaciones sociales. Curiosamente las Diputaciones que han sufrido la misma reducción de presupuesto han optado por la política opuesta, disminuyendo las inversiones, al tiempo que aumentaban los gastos generales.
Y hay muchos datos positivos como el aumento del turismo, la creación de la agencia de cooperación, la puesta en marcha del instituto Etxepare, la promoción de herramientas digitales para el euskera, Irekia y toda la política de transparencia, esto por referirme exclusivamente a las cosas de las que tengo conocimiento de primera mano. Porque se podría hablar del aumento del dinero para ayudas sociales, del trilingúismo, de la política para tratar a los enfermos crónicos, del impulso a las obras del TAV, del compromiso con la industria naval ...
Ya, pero estas elecciones son municipales y forales. Lo sé. Pero en el País Vasco el poder está repartido (a veces mal repartido) entre muy diversas instituciones y creo que, para consolidar el cambio que ha supuesto la llegada de un Lehendakari socialista, es importante que los socialistas vascos obtengan un buen resultado. Por eso esta vez voy a repetir y les voy a votar.
Para juzgar a los políticos más vale aplicar aquella máxima evangélica de "por las obras les conoceréis", urge pues fijarse en lo que han hecho en los últimos tiempos y no tanto en lo que proclaman en la campaña. Hace dos años comenzó un experimento en el País Vasco. Era un experimento de verdad, no de los que se hacen con gaseosa. Tan novedoso era que llenó de inquietud a buena parte de la ciudadanía vasca: ¡Un Lehendakari socialista! Hubo quien no quería reconocer la realidad y llegaba a no admitirle como un Lehendakari legítimo. Hoy solo quienes tienen el corazón lleno de odio pueden hacer ese tipo de consideraciones. El desastre que se anunciaba no ha sido tal. Todo lo contrario.
Al actual Gobierno vasco no le ha tocado navegar con viento en popa, el viento ha soplado por otro lado. Tal vez por ello, por la dificultad de la navegación, resultan más meritorios sus éxitos. Muchos nacionalistas moderados se han visto obligados a reconocer, aunque casi siempre en privado, que gracias al Gobierno socialista se ha producido una evolución digamos tranquila en el PNV, que le sitúa bastante lejos de las posiciones maximalistas ibarretxianas. Porque la acción del Gobierno vasco ha sido fundamental para el camino de la moderación y de la concordia en el País Vasco.
Si miramos a los otros partidos la situación ha propiciado una moderación en la mayoría de ellos. Pensemos en el PP. Comparemos el actual PP con el de María San Gil, Iturgaitz o Mayor Oreja. Se ha producido un cambio muy importante. ¡Ahora hablan de pactos con el PNV, su demonio particular! Empieza a producirse la convergencia entre quienes tienen intereses económicos comunes sin que la tensión identitaria sea un obstáculo mayor. Y ¿Batasuna? Ahí está haciendo declaraciones en contra de la violencia, también en contra de la violencia de ETA. ¿Es que la acción firme del Gobierno vasco no tiene que ver con esto? Nada más producirse la toma de posesión del gobierno se inició una campaña en contra de las pintadas etarras. Algunos dijeron que era una campaña inútil porque las pintadas volverían. ¡Pues no han vuelto! ¿Con Ibarretxe hubiera sido igual? El PSE ha tenido una postura firme, pero al tiempo flexible y abierta. No hay más que recordar las declaraciones del Lehendakari después y antes del fallo del Tribunal Supremo.
No es que tampoco haya tenido este gobierno un gran apoyo del Gobierno central. La pérdida de apoyos de Zapatero en el Parlamento español ha hecho que el protagonismo de parte de las transferencias haya ido al PNV. Pero no nos engañemos las transferencias estaban en el programa socialista y difícilmente las hubiera conseguido del Gobierno español de no mediar el acuerdo con el Gobierno vasco. Y por supuesto no las gestiona el PNV.
¿Y la gestión de la crisis? El comienzo fue muy duro. Encontrarse con un presupuesto expansionista, ejecutado en su mayoría, legado del gobierno anterior y estar al tiempo casi en el punto más bajo de la crisis si consideramos algunos parámetros. Todo un reto. Hoy nos encontramos que la inversión neta del gobierno ha aumentado y que el gasto corriente se ha reducido. Resulta que se ha hecho "más con menos". En tiempo de crisis disminuyó el presupuesto, pero aumentaron las inversiones y las prestaciones sociales. Curiosamente las Diputaciones que han sufrido la misma reducción de presupuesto han optado por la política opuesta, disminuyendo las inversiones, al tiempo que aumentaban los gastos generales.
Y hay muchos datos positivos como el aumento del turismo, la creación de la agencia de cooperación, la puesta en marcha del instituto Etxepare, la promoción de herramientas digitales para el euskera, Irekia y toda la política de transparencia, esto por referirme exclusivamente a las cosas de las que tengo conocimiento de primera mano. Porque se podría hablar del aumento del dinero para ayudas sociales, del trilingúismo, de la política para tratar a los enfermos crónicos, del impulso a las obras del TAV, del compromiso con la industria naval ...
Ya, pero estas elecciones son municipales y forales. Lo sé. Pero en el País Vasco el poder está repartido (a veces mal repartido) entre muy diversas instituciones y creo que, para consolidar el cambio que ha supuesto la llegada de un Lehendakari socialista, es importante que los socialistas vascos obtengan un buen resultado. Por eso esta vez voy a repetir y les voy a votar.
martes, 10 de mayo de 2011
Buena Gestión
No cabe duda que el País Vasco es tierra de buenos gestores. Sin ellos no cabe explicar el éxito de la industria vasca. Si como sabemos, muchos de los capos industriales son de tendencia PNV, resulta muy razonable decir que el PNV tiene buenos gestores, al menos para gestionar los negocios propios.
Hay que reconocer que la gestión de lo público tiene características propias. Se dispara "con pólvora del rey". Cuando uno gestiona no arriesga su propio patrimonio. La gestión pública rigurosa precisa de que los gestores consideren lo público como algo más sagrado que lo propio.
Tal vez sea en este terreno donde el PNV ha demostrado graves carencias. Acostumbrado a que los errores de gestión no se pagaban, a que no pasaba nada. Las instituciones regidas con el PNV han manejado los dineros públicos con lo que podemos llamar cierta alegría.
Están apareciendo ejemplos con cierta frecuencia. Señalaré un par de ellos que están de actualidad. El caso Epsilon Euskadi. El asunto ha sido descrito pormenorizadamente en la prensa diaria así que no entraré en detalles "gore". Pero si quiero destacar que con toda seguridad el gestor jeltzale vio entre sueños a la ikurriña ondeando en los circuitos de Fórmula 1 y se le nubló la vista. No pudo ver que los números no "daban" por ningún lado. No entramos en la posible cadena de favores que pudo haber. Simplemente destaco que ha sido un ejemplo de clara mala gestión y de cómo se utiliza el dinero público para proyectos que tienen un fondo ideológico.
En El Correo de hoy tenemos otro caso. Euskotren pagó 26 millones para comprar 8 locomotoras. Lo hizo en una adjudicación de 12 locomotoras de carga dentro un pedido total de 37,5 millones de euros. La adjudicataria fue la empresa vasca Ingeteam y la adjudicó la consejería de Transportes, entonces al mando de Nuria Lopez de Gereñu, ahora en Confebask. La licitación de las 12 locomotoras se realizó en el marco de un plan para el desarrollo del transporte ferroviario de mercancías. Pero hubo una mala gestión, se empezó la casa por la locomotora y no se desarrolló nada de la infraestructura viaria necesaria para que pudiera haber un desarrollo del transporte de mercancías. Hoy día las locomotoras EuskoKargo, que en realidad no se sabe si funcionan muy bien porque apenas se utilizan dos, suponen una "euskocarga" de 3,4 millones de pérdidas anuales por depreciación.
Los gestores públicos del PNV están acostumbrados a hacerlo en épocas de abundancia donde unas decenas de millones de euros apenas se notan. Pero no están acostumbrados a hacerlo en épocas de apretarse el cinturón. Si comparamos en el ejercicio de 2010 la acción del Gobierno vasco con la de las Diputaciones, todas ellas en manos del PNV, se observa que el Gobierno vasco ha reducido el gasto corriente un 0,6 %. Por el contrario las Diputaciones aumentaron un 6.0%. Si miramos la inversiones resulta al revés. Las inversiones reales han crecido en el Gobierno vasco un 23,6%, mientras que las de las Diputaciones han disminuído un 14,3%
¿Cual es la gestión adecuada para tiempos de crisis? ¿Aumentar el gasto corriente y disminuir la inversión? o ¿Aumentar la inversión y disminuir el gasto corriente?
Hay que reconocer que la gestión de lo público tiene características propias. Se dispara "con pólvora del rey". Cuando uno gestiona no arriesga su propio patrimonio. La gestión pública rigurosa precisa de que los gestores consideren lo público como algo más sagrado que lo propio.
Tal vez sea en este terreno donde el PNV ha demostrado graves carencias. Acostumbrado a que los errores de gestión no se pagaban, a que no pasaba nada. Las instituciones regidas con el PNV han manejado los dineros públicos con lo que podemos llamar cierta alegría.
Están apareciendo ejemplos con cierta frecuencia. Señalaré un par de ellos que están de actualidad. El caso Epsilon Euskadi. El asunto ha sido descrito pormenorizadamente en la prensa diaria así que no entraré en detalles "gore". Pero si quiero destacar que con toda seguridad el gestor jeltzale vio entre sueños a la ikurriña ondeando en los circuitos de Fórmula 1 y se le nubló la vista. No pudo ver que los números no "daban" por ningún lado. No entramos en la posible cadena de favores que pudo haber. Simplemente destaco que ha sido un ejemplo de clara mala gestión y de cómo se utiliza el dinero público para proyectos que tienen un fondo ideológico.
En El Correo de hoy tenemos otro caso. Euskotren pagó 26 millones para comprar 8 locomotoras. Lo hizo en una adjudicación de 12 locomotoras de carga dentro un pedido total de 37,5 millones de euros. La adjudicataria fue la empresa vasca Ingeteam y la adjudicó la consejería de Transportes, entonces al mando de Nuria Lopez de Gereñu, ahora en Confebask. La licitación de las 12 locomotoras se realizó en el marco de un plan para el desarrollo del transporte ferroviario de mercancías. Pero hubo una mala gestión, se empezó la casa por la locomotora y no se desarrolló nada de la infraestructura viaria necesaria para que pudiera haber un desarrollo del transporte de mercancías. Hoy día las locomotoras EuskoKargo, que en realidad no se sabe si funcionan muy bien porque apenas se utilizan dos, suponen una "euskocarga" de 3,4 millones de pérdidas anuales por depreciación.
Los gestores públicos del PNV están acostumbrados a hacerlo en épocas de abundancia donde unas decenas de millones de euros apenas se notan. Pero no están acostumbrados a hacerlo en épocas de apretarse el cinturón. Si comparamos en el ejercicio de 2010 la acción del Gobierno vasco con la de las Diputaciones, todas ellas en manos del PNV, se observa que el Gobierno vasco ha reducido el gasto corriente un 0,6 %. Por el contrario las Diputaciones aumentaron un 6.0%. Si miramos la inversiones resulta al revés. Las inversiones reales han crecido en el Gobierno vasco un 23,6%, mientras que las de las Diputaciones han disminuído un 14,3%
¿Cual es la gestión adecuada para tiempos de crisis? ¿Aumentar el gasto corriente y disminuir la inversión? o ¿Aumentar la inversión y disminuir el gasto corriente?
sábado, 7 de mayo de 2011
Elecciones sin pegas
Estas elecciones vascas serán tal vez las primeras en las que nadie pueda poner pegas. Ni el PP, ni el PSE han tenido problemas para buscar candidatos que quisieran presentarse en los lugares más remotos. Por otro lado, todos los sectores independentistas van a tener a quien votar. Y esto ha sido posible porque quienes gritaban en sus manifestaciones "ETA, herria zurekin" han dejado de hacerlo y aunque siguen manteniendo más de una ambigüedad, ya se atreven a "rechazar" los actos violentos etarras.
Es verdad que no sabemos si se trata de una actitud subjetivamente permanente. El tiempo lo dirá. Lo que es claro es que si vuelven a las andadas les caerá el peso de la ley. Curiosamente todas estas y venidas han venido a dibujar una linea clara de lo que no se pueden saltar.
Yo recuerdo, cuando era joven, el tiempo en que desconfiábamos de las gentes franquistas que se habían vuelto "demócratas" ¿era sincera la actitud de Adolfo Suarez? ¿Y Fraga? defendían valores y políticas que no compartíamos, pero resultaron ser respetuosos con las reglas democráticas. Tal vez en un principio adoptaron las formas democráticas por táctica, pero pronto se les volvió costumbre y por tanto convicción.
Ahora ya no es el tiempo de hacerse las víctimas. Ahora se trata de presentar propuestas. Propuestas que interesen a la ciudadanía. Como dice un amigo:
Es verdad que no sabemos si se trata de una actitud subjetivamente permanente. El tiempo lo dirá. Lo que es claro es que si vuelven a las andadas les caerá el peso de la ley. Curiosamente todas estas y venidas han venido a dibujar una linea clara de lo que no se pueden saltar.
Yo recuerdo, cuando era joven, el tiempo en que desconfiábamos de las gentes franquistas que se habían vuelto "demócratas" ¿era sincera la actitud de Adolfo Suarez? ¿Y Fraga? defendían valores y políticas que no compartíamos, pero resultaron ser respetuosos con las reglas democráticas. Tal vez en un principio adoptaron las formas democráticas por táctica, pero pronto se les volvió costumbre y por tanto convicción.
Ahora ya no es el tiempo de hacerse las víctimas. Ahora se trata de presentar propuestas. Propuestas que interesen a la ciudadanía. Como dice un amigo:
Ahora es la gran fiesta de la democracia: las elecciones.
viernes, 6 de mayo de 2011
Dios escribe derecho con renglones torcidos (Santa Teresa)
Eso es lo que parece que ha sucedido con el asunto Bildu. Santa Teresa de Avila ha tenido razón. Los caminos han sido tortuosos pero la decisión ha sido adecuada. El que no se pudiera presentar Bildu a las elecciones era, si se me permite decirlo, impresentable.
Ya sé que todas las decisiones tienen diferentes facetas y les toca a los políticos valorarlas todas, antes de tomar una decisión. Pero probablemente a los ciudadanos les queda otra tarea, la de expresar claramente su punto de vista, parcial pero absolutamente auténtico.
No me referiré a los efectos que hubiera tenido una prohibición de todas las candidaturas de Bildu. Me resultan tan evidentes que no hablaré de ello.
Sin embargo, sí me parece importante referirme a los efectos que ha tenido el camino de "renglones torcidos" que ha conducido a esta decisión.
Todas estas semanas, en un periodo en que una ley prohibía cualquier cosa parecida a una campaña electoral, resulta que todo el mundo ha ayudado a Sortu, queriéndolo o no, a desarrollar una impresionante campaña electoral.
Ha resultado palpable que aunque la independencia judicial existe, en el sentido que cada juez dice lo que le da la gana, parece que las posiciones ideológicas de los jueces coinciden en general con las de quien le propuso y cuentan más, que lo que podemos calificar como pura técnica jurídica.
Ha aparecido una grave brecha entre el País Vasco y lo que se llama la España no periférica. Para la mayoría de la España no periférica era muy difícil de entender que lo de Bildu era diferente de ETA. Ahora les queda a los dirigentes del área la responsabilidad de explicar la letra y el espíritu de la sentencia del Tribunal Constitucional.
Todavía me entra el nervio de pensar que la decisión se ha tomado por un 6 a 5
Ya sé que todas las decisiones tienen diferentes facetas y les toca a los políticos valorarlas todas, antes de tomar una decisión. Pero probablemente a los ciudadanos les queda otra tarea, la de expresar claramente su punto de vista, parcial pero absolutamente auténtico.
No me referiré a los efectos que hubiera tenido una prohibición de todas las candidaturas de Bildu. Me resultan tan evidentes que no hablaré de ello.
Sin embargo, sí me parece importante referirme a los efectos que ha tenido el camino de "renglones torcidos" que ha conducido a esta decisión.
Todas estas semanas, en un periodo en que una ley prohibía cualquier cosa parecida a una campaña electoral, resulta que todo el mundo ha ayudado a Sortu, queriéndolo o no, a desarrollar una impresionante campaña electoral.
Ha resultado palpable que aunque la independencia judicial existe, en el sentido que cada juez dice lo que le da la gana, parece que las posiciones ideológicas de los jueces coinciden en general con las de quien le propuso y cuentan más, que lo que podemos calificar como pura técnica jurídica.
Ha aparecido una grave brecha entre el País Vasco y lo que se llama la España no periférica. Para la mayoría de la España no periférica era muy difícil de entender que lo de Bildu era diferente de ETA. Ahora les queda a los dirigentes del área la responsabilidad de explicar la letra y el espíritu de la sentencia del Tribunal Constitucional.
Todavía me entra el nervio de pensar que la decisión se ha tomado por un 6 a 5
martes, 3 de mayo de 2011
EEUU liquida a Bin Laden
Con esta misma expresión "EEUU liquida a Bin Laden" titulan tanto El País como El Correo, la noticia de la muerte de Bin Laden. Es la expresión aséptica, como de operación quirúrgica, que permite deshumanizar la muerte de una persona. Bin Laden era ciertamente un criminal, pero también una persona. Nadie nos puede hacer creer que esos cuerpos especiales con derecho a matar, llenos de tecnología, no podían haberlo capturado. Lo que sabemos es que ni siquiera lo intentaron. Para quienes estamos en contra de la pena de muerte ha sido un asesinato.
Lejos, en la Casa Blanca, seguían el reality show privado. Con muchos nervios, pues del éxito de la operación dependían muchos intereses. Ahora Obama, en la tierra del "ojo por ojo", enfrenta en condiciones más favorables su reelección. Seguramente capturarlo hubiera sido más "sucio", con más problemas legales, que no tiene un cadáver, con la molestia de un juicio, con la posibilidad de que hablase más de la cuenta, creando un mártir vivo, etc.
La muerte de Bin Laden ha sido vivida por muchos políticos y periodistas españoles como algo normal. Contrasta con la alharaca que crearon las desafortunadas declaraciones de un expresidente español que se limitaba a reflexionar sobre la posibilidad que tuvo, de acabar con un bombazo con la cúpula de ETA. Lo de ahora a casi todo el mundo le parece "natural". Hemos visto demasiadas películas donde actúan fuerzas especiales que "liquidan" a los malos, como para que nos llame la atención el asesinato de Bin Laden.
Curiosamente no parece un gran golpe estratégico contra Al Qaeda, una organización que se caracteriza por su organización distribuida en red. Es ciertamente un golpe moral, pero el resultado es que todas las fuerzas policiales del mundo están en estado de alarma. Se sabe de antemano que no va a ser gratis. Lo de "muerto el perro se acabó la rabia" no parece que vaya a funcionar.
Lejos, en la Casa Blanca, seguían el reality show privado. Con muchos nervios, pues del éxito de la operación dependían muchos intereses. Ahora Obama, en la tierra del "ojo por ojo", enfrenta en condiciones más favorables su reelección. Seguramente capturarlo hubiera sido más "sucio", con más problemas legales, que no tiene un cadáver, con la molestia de un juicio, con la posibilidad de que hablase más de la cuenta, creando un mártir vivo, etc.
La muerte de Bin Laden ha sido vivida por muchos políticos y periodistas españoles como algo normal. Contrasta con la alharaca que crearon las desafortunadas declaraciones de un expresidente español que se limitaba a reflexionar sobre la posibilidad que tuvo, de acabar con un bombazo con la cúpula de ETA. Lo de ahora a casi todo el mundo le parece "natural". Hemos visto demasiadas películas donde actúan fuerzas especiales que "liquidan" a los malos, como para que nos llame la atención el asesinato de Bin Laden.
Curiosamente no parece un gran golpe estratégico contra Al Qaeda, una organización que se caracteriza por su organización distribuida en red. Es ciertamente un golpe moral, pero el resultado es que todas las fuerzas policiales del mundo están en estado de alarma. Se sabe de antemano que no va a ser gratis. Lo de "muerto el perro se acabó la rabia" no parece que vaya a funcionar.
lunes, 2 de mayo de 2011
Justicia muy poco ciega
En política democrática se discute y si no hay acuerdo se vota. Esto no asegura que la decisión adecuada sea la correcta y mucho menos que satisfaga a todos los ciudadanos. La democracia no es un sistema para averiguar la verdad, es simplemente un sistema para tomar decisiones que permite salir del paso incluso cuando no hay acuerdo. Así se explica que quienes creemos en el sistema democrático estemos dispuestos a que nuestras posiciones pierdan por un solo voto.
En el dominio de la ciencia no se funciona por votos. Ni la teoría de la relatividad, ni la mecánica cuántica son admitidas porque alguien haya votado a favor. Lo son porque son consideradas como ciertas (dentro de sus límites) por la comunidad científica.
En la labor de los jueces nos encontramos en un terreno intermedio. No se trata de decidir lo que es más conveniente, sino averiguar la "verdad judicial" esto es: qué decisión se adecua mejor a la ley. Aparentemente la "verdad judicial" es única, los hechos se adecuarán a la ley o no. Habrá dudas si determinados hechos están probados o no, pero eso es todo. Desgraciadamente la vida es demasiado complicada para meterla en el saco de la ley, lo cual hace que en las leyes aparezcan ambigüedades, como es el caso de la llamada ley de partidos.
La justicia tiene que ser respetada. Es una condición para la convivencia y para ello debe de dictar sentencias que en su mayoría sean justas. Si la mayoría percibe con injustas las decisiones judiciales esto lleva consigo el desprestigio del sistema judicial.
El problema es que, cuando hay dudas, los tribunales se ponen a votar. Esto hace que habiendo desacuerdo en lo que es la "verdad judicial" el tribunal se embarca en la tarea de dictar "lo más conveniente" porque algo tendrá que decir. Así que puede ocurrir que la enfermedad de un juez, la designación por sorteo de una sala, etc... elementos puramente azarosos, pueden determinar la validez de una sentencia. En estas condiciones puede muy bien ocurrir que la sentencia sea contraria a la que desea la mayoría de la población.
Creo que es el caso de la sentencia sobre Bildu. Pienso que a la mayoría de la ciudadanía vasca no le ha gustado. A mi tampoco. Mucho menos cuando se ve que el voto de los jueces ha sido determinado por sus preferencias políticas y no por criterios técnicos.
¿Que hacer cuando una sentencia no gusta? Yo creo que no queda otra que acatarla. Menos sentido tendría que la sentencia se inclinase por el lado de la minoría. Afortunadamente el sistema judicial tiene previsto el recurso al Tribunal Constitucional. Y en ello confío. Veremos si tengo razón.
En el dominio de la ciencia no se funciona por votos. Ni la teoría de la relatividad, ni la mecánica cuántica son admitidas porque alguien haya votado a favor. Lo son porque son consideradas como ciertas (dentro de sus límites) por la comunidad científica.
En la labor de los jueces nos encontramos en un terreno intermedio. No se trata de decidir lo que es más conveniente, sino averiguar la "verdad judicial" esto es: qué decisión se adecua mejor a la ley. Aparentemente la "verdad judicial" es única, los hechos se adecuarán a la ley o no. Habrá dudas si determinados hechos están probados o no, pero eso es todo. Desgraciadamente la vida es demasiado complicada para meterla en el saco de la ley, lo cual hace que en las leyes aparezcan ambigüedades, como es el caso de la llamada ley de partidos.
La justicia tiene que ser respetada. Es una condición para la convivencia y para ello debe de dictar sentencias que en su mayoría sean justas. Si la mayoría percibe con injustas las decisiones judiciales esto lleva consigo el desprestigio del sistema judicial.
El problema es que, cuando hay dudas, los tribunales se ponen a votar. Esto hace que habiendo desacuerdo en lo que es la "verdad judicial" el tribunal se embarca en la tarea de dictar "lo más conveniente" porque algo tendrá que decir. Así que puede ocurrir que la enfermedad de un juez, la designación por sorteo de una sala, etc... elementos puramente azarosos, pueden determinar la validez de una sentencia. En estas condiciones puede muy bien ocurrir que la sentencia sea contraria a la que desea la mayoría de la población.
Creo que es el caso de la sentencia sobre Bildu. Pienso que a la mayoría de la ciudadanía vasca no le ha gustado. A mi tampoco. Mucho menos cuando se ve que el voto de los jueces ha sido determinado por sus preferencias políticas y no por criterios técnicos.
¿Que hacer cuando una sentencia no gusta? Yo creo que no queda otra que acatarla. Menos sentido tendría que la sentencia se inclinase por el lado de la minoría. Afortunadamente el sistema judicial tiene previsto el recurso al Tribunal Constitucional. Y en ello confío. Veremos si tengo razón.
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