En estas cosas de la política muchas cosas no son lo que se dice y se puede cacarear en un sitio, pero es en otro donde se pone el huevo.
Un ejemplo paradigmático de esto puede ser el círculo infernal sobre el que tiene su habitat ecológico Aralar. Su banco de pesca de votos ha estado situado, en estas elecciones,en gentes que tienen o han tenido relación con las organizaciones de la Izquierda Abertzale. Arrancar votos en ese caladero significa que hay que hablar con mucho tino y respeto de la Izquierda Abertzale. No caben críticas frontales que provocarían un rechazo reflejo a los intrusos traidores que se atrevieran a ello. Hay que criticar con todas las fuerzas la ilegalización de D3M y hay que ser consciente, al mismo tiempo, de que la mayoría de los votos llegan, porque D3M ha sido ilegalizada y se "ha autorizado" el voto nulo.
Dos origenes tienen los votos que provienen de la Izquierda Abertzale. Unos, de los ya convencidos de que la alternativa batasunera no vale ya y que hay que buscar mejores aires. El otro tipo es el de aquellos que, aun no renunciando a la estrategia proetarra, su nacionalismo es mayor que su sectarismo. Les parece demasiado inutil el voto nulo y han encontrado ese camino para evitar que los "españoles" ocupen Ajuria Enea. No es ocioso decir que habrá gentes que se sitúan en una posición intermedia entre los dos arquetipos que he definido. Pero todos estos votos tienen una caracteristica general, el de su reversibilidad ¿Cuantos de estos votos se irían de vuelta a Batasuna otra vez, si Batasuna y compañía deciden renunciar a la violencia?
Si uno pregunta a alguien de Aralar ¿cuáles son las diferencias programáticas con la Izquierda Abertzale, si hacemos abstracción de que Aralar condena (y no solo lamenta) los asesinatos y demás acciones de ETA? La contestación es terminante: no hay diferencias. Las diferencias están en la estrategia. Y si uno les sugiere que tal vez la diferencia es que ellos son demócratas y que los de Batasuna no, afirman que, no van a caer en la trampa de hacer esa distinción. Es decir que su posibilidad en aumentar partidarios está ligada a su capacidad de mimetización con la izquierda abertzale y pero al tiempo la posibilidad de retenerlos está relacionada con la capacidad de crear una política programática diferente. Una nueva situación infernal.
Hoy día Aralar es una organización que sobrevive sobre los detritus y descomposición de la Izquierda Abertzale. Un organismo saprofito ¿Se convertirá alguna vez en una fanerógama.?