El Domingo estuve en el campo, esto es
San Mamés, viendo cómo, con mucha voluntad, el
Athletic resistía un buen rato al
Barcelona, para caer al final a manos de la bota de
Eto'o. Fui al campo con dos nicaragüenses, uno de ellos un gran aficionado. ¿Problema? Mis amigos eran mucho más del
Barsa que del
Athletic. Convenientemente aleccionados de cuál debía de ser su comportamiento en el campo, les obsequié con una bufanda rojiblanca para que pudieran representar mejor su papel de hinchas del
Athletic. Creo que lo pasaron bien e incluso tuvieron palabras de ánimo para el
Athletic, señalando que le había aguantado bien al
Barcelona durante mucho rato.
Pero tengo que decir algo sobre el lugar. Estar en el campo proporciona emoción pero tiene algunos inconvenientes. Empecemos porque a uno le puede tocar al lado de uno o varios fumadores. Es al aire libre y no debería molestar, pero no es así. Al estar los asientos pegaditos unos a otros ¡Ni el autobús más cutre lo mejoraría! el ahumamiento es inevitable. Si el fumador en cuestión es de puros, tenemos contaminación para un buen rato.
Sigamos con que a mi vera tenía a un gritador profesional. Y no es que corease los gritos tribales de Athletic, Athletic. Eso digamos que lo hacíamos todos. No, la cosa es que cuanto hablaba, incluso cuando decía palabras amables, lo hacía con volumen discotequero. Pero lo peor es lo que decía. Por ejemplo cuando un jugador del Athletic acababa de aplicar la guadaña a un contrario, con lo se había ganado una justa tarjeta amarilla, le gritaba "¡Haberle dado más fuerte". Como era de esperar a los cinco jugadores (estupendos por cierto) de tez oscura del equipo contrario, les llamaba "los que han traído en patera". No acaban aquí las molestias, en la música que amenizaba la espera antes del comienzo del partido había canciones democráticas tales como Sarri, Sarri, Sarri, contando la fuga de Sarrionaindía de la cárcel de Martutene. No faltaban los de Herri Norte, coreando esloganes tales como Presoak Etxera (Presos a casa) y Jo ta Ke Irabazi arte (Pegar y quemar hasta la victoria). Todo esto me hacía añorar el sofa de casa y la televisión donde uno puede disfrutar del partido sin el inconveniente de ser abducido por alguien de tipo comunitarista.
Me queda una última reflexión. A cuatro o cinco asientos de distancia, estaba sentada una muchacha con aspecto de origen subsahariano, que tenía junto ella un chaval caucásico y vestido con ropa cara. Parecía que era, nunca lo podré comprobarlo, la muchacha, niñera o criada que estaba acompañando al futbol al hijo de su patrona. Imaginé que el hijo iba todas las quincenas a San Mamés con su padre y que al fallar el padre esta vez, supongamos por asuntos de negocio, la muchacha había ocupado su lugar. ¿Puede alguien pensar que esa muchacha apoya al Athletic? ¿No resulta más fácil creer que, al menos en ese partido, era del Barcelona? ¡Qué tipo de inmigrante va a apoyar al Athletic, que rechaza a quienes no entran dentro de la filosofía. ¿No es más sencillo llegar a casa contenta por el gol de Eto'o? e ¿incluso disfrutar del malestar de tu patrona al ver que el equipo que ganó tiene "muchos de patera?"