
Poco después de que nuestro
Lehendakari tardase 34 horas en condenar y decir algo sobre los atentados, he asistido a un acto amable y esperanzador.
Se trataba de la presentación del flamante jefe del
PP vasco.
Antonio Basagoiti que, en un gesto inaudito hace algunos meses, cuando
San Gil era dueña y señora del
PP vasco, había pedido a
Azkuna, su alcalde, que le hiciera una presentación.
Azkuna aceptó con gusto y tuvo una actuación de
Michelín auténtico. Manifestó respeto ante la figura de
Antonio Basagoiti y su consideración de adversario y no de enemigo, expresando sus coincidencias y diferencias. Pero aprovechó para fijar sus posturas. Reconoció su nacionalismo vasco y al tiempo, su deseo de vivir bajo el paraguas de
España. Sacó a pasear, desde la polémica sobre
España de
Américo Castro y
Sanchez Albornoz, el federalismo de
Pi y Margall y la
España como unidad de destino en lo universal. Todo ello para reivindicar un marco español digamos acogedor. No se olvidó de hacer chistes sobre
Basagoiti. Le recordó sus posturas, poco coincidentes, sobre el aborto y los matrimonios homosexuales y terminó señalándole que, en política a veces hay que tener más miedo a la propia parroquia, que a los adversarios.
Basagoiti tuvo una intervención poco estridente, manteniéndose en las esperables posturas del PP vasco actual. Partiendo de las rígidas posturas sangilistas quiere hacer un prudente y controlado camino hacia al centro. Tal vez lo más novedoso fue su propuesta que iba a plantear a Urkullu: pedir, conjuntamente con el PSE, más fondos para acelerar la construcción del TAV.
Pero quedaba todavía una sorpresa. El foro está esponsorizado por la BBK, Orange y Petronor y quien representaba a Petronor era su presidente Josu Jon Imaz, que despidió el acto. Tuvo una despedida cariñosa para Basagoiti, recordando la necesidad de que haya foros donde se puedan expresar diferentes ideas. Remarcó lo terrible que es, el por defender ideas uno esté amenazado. No se olvidó de señalar a Azkuna su audacia mientras este hacía un gesto, riéndose, de rebanarse la cabeza. De modo que entre los dos michelines del PNV le hicieron un bokata a Basagoiti