Pero no todos tienen las mismas posibilidades. Al motero de la potente Gilera de 75 caballos le pueden gustar las formas de Obama, pero lo que de verdad le va es Mc Cain. Pasar con su moto a toda velocidad y con el escape ruidoso.
El ciclista es pertinaz, nadie lo pone en duda, una vez marcada una ruta la sigue sin mirar ni a un lado ni a otro. Poco le afecta lo que pase alrededor, lo realmente importante es hacer kilómetros y no caerse del sillín. No le importan las elecciones norteamericanas. El 5 de diciembre se levantará preguntando ¿Quienes hemos ganado?

4 comentarios:
¡Qué viva el rock!
Desde luego el buen gusto no se le puede negar. Buenas analogías, Zubi.
Patxi López guarda la navaja de las puñaladas traperas envainada en el capullo de la rosa. En cuanto nos despistemos nos la volverá a clavar, como siempre
El 1er anónimo es Mak, no sé por qué no se han grabado los datos.
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