
Pero pase lo que pase, para mí es un día alegre. Pienso en mis amigos norteamericanos. Ya no tendrán que pasar la vergüenza que pasaban cuando se hablaba de su presidente. La misma que pasábamos cuando veíamos al presidente Aznar con las patas encima de las mesas y hablando castellano con acento norteamericano. Solo por eso ha sido bonito. Ahora ... esperar y ver (wait and see)
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