
Cuando una organización está en decadencia el segundo método es el que predomina. Obviamente los servicios de inteligencia pueden influir en la composición de los órganos de dirección. No tienen más que detener a los más duros para que se queden los menos duros o también detener a los razonables para que se queden los más tontos y brutos. Cualquiera, a quién le haya dado por leer novelas de espías, sabe que esto suena muy razonable. Claro que eso también se convierte en un arma de la lucha interna. ¡Qué tal facilitar la detención de alguien de la otra tendencia! ¿Cómo resolver los atascos en las discusiones si no hay un órgano democrático para ello? Si fuera etarra empezaría a tener mucho miedo de mis propios compañeros. No sería la primera vez que esto sucede dentro de una organización terrorista.
Si que es verdad que hay otros métodos: el que emplearon con Pertur.
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