lunes, 1 de diciembre de 2008

K.

La primera vez que vi a K. como personaje era el protagonista de la novela de Kafka "El proceso" y tal vez este proceso de unificación de las Cajas de Ahorro vascas tenga algo de kafkiano. Dado que esta unificación es necesaria desde el punto de vista económico nadie se opone en realidad al proceso. De tal manera que si las Cajas de Ahorro vascas (las Kutxas) tomasen sus decisiones guiadas exclusivamente por parámetros económicos hace tiempo que hubiesen estado unificadas entre sí y no solo las vascas sino todas las de España. Seguramente, en el caso de unificación de toda España, desde el punto de vista de los sindicatos hubiese habido oposición, pues la redundancia que existe de oficinas y servicios hubiese significado alguna reducción de personal. Pero no nos engañemos las cosas de los sindicatos se suelen arreglar con dinero. No hay duda que para quienes ponen sus dineros en las cuentas de las cajas hubiesen tenido un mejor servicio.

Pero claro es que las cajas no son solo un instrumento para los ahorradores. Son un instrumento de poder político (no entro ahora en si eso es bueno o malo) y seguramente esto es lo que explica que este nuevo intento de fusión de las cajas haya embarrancado nuevamente.

Desde el punto de vista político ha sido una operación del PNV seguida más o menos por el resto del tripartito y lo que se ha demostrado es que en este país para hacer las cosas hay que contar con todo el mundo. Es pues un fracaso del PNV, pero no de todo el PNV o al menos no en la misma proporción. El señor Egibar se ha llevado el premio. Impuso a Iturbe como jefe de la caja que confundió sus deseos con la realidad y no supo siquiera preparar un plan B por si la cosa no salía. Con esto no quiero avalar tampoco la posición de la Caja Alavesa pidiendo paridad. Cuando se pide igualdad entre desiguales, muchas veces lo que se consigue es desigualdad entre iguales. Pero cuando un político decide debe de saber que fuerzas dispone. Como siempre que suceden estas cosas Egibar no habla de su imprevisión se limita a echar las culpas a los demás.

Aquel slogan de que lo que era bueno para la General Motors era bueno para Estados Unidos tiene aquí su correlato con el PNV y Euskadi. Este pensamiento está muy arraigado en buena parte de las bases de PNV que consideran que son los únicos que aman y cuidan este país.
Si el fracaso de esta fusión lleva a algunos a pensar que hay que tener en cuenta la opinión de los "otros vascos" será un paso positivo.

Una buena noticia sería que el actual presidente de la Kutxa presente su dimisión y que esta sea aceptada. Sería una muestra de honradez y responsabilidad. En política el que la hace la debe pagar. De Egibar no espero tamaño gesto. Espero que dentro de unos meses se produzca un nuevo intento y que esta vez sea la buena. Desde el punto de vista económico la cosa no tiene dudas.

4 comentarios:

Josu dijo...

Pues yo debo ser muy corto, por que sigo sin ver cuales son las ventajas de la fusión excepto, como decías, que se puede recortar algo de personal redundante. Y además me estoy cansando de que todo el mundo considere estas ventajas tan obvias que nadie ni se molesta en explicarlas. Los recursos de la nueva caja serían las suma de los respectivos recursos, las carteras, la suma de carteras, los clientes, la suma de clientes (¿seguro?), y los beneficios, la suma de beneficios. Ah, y los agujeros, la suma de los agujeros respectivos. No sé.... ¿me estoy perdiendo algo? ¿Alguien podría informarme de qué otras cajas se están uniendo en vista de tan 'obvias' ventajas económicas?

Thooby dijo...

Hay una cosa que se llama economía de escala y tiene que ver con este asunto.

Josu dijo...

Bueno, pero eso se aplica a hacer tiradas de 100.000 tornillos, no sabía que servía para gestionar ahorros y préstamos. Los de Lehman Brothers y Citigroup me parece que tampoco se han enterado.

Thooby dijo...

Dos cosas malas que se juntan hacen una cosa aun peor. Pero cuando se juntan dos cosas que están bien el efecto escala puede ser positivo.