lunes, 7 de junio de 2010

A Mourinho no le toca la crisis


Foto de Steindy
Es evidente que si a Mourinho le toca la crisis no lo nota demasiado. ¿Qué puede hacer un presidente de gobierno para que Mourinho cobre un 15% menos? Absolutamente nada. Ni siquiera le puede elevar los impuestos. Va a ser pagado por un empresario de la construcción y demás infraestructuras y es seguro que tiene suficientes recursos como para que su retribución económica tenga un tratamiento "blando", en cuanto al tema impuestos. Contratar a Mourinho es caro, pero no esta claro que resulte "caro". Desde luego al Inter le ha salido "barato".

El mantra de la izquierda es en este momento aquello de "que paguen la crisis quienes la han causado". Desde el punto de vista  ético resulta irreprochable.¡Qué cosa más natural aquello de que "quien la ha hecho la paga"! El problema es cómo.

La última fase de la crisis ha demostrado que su génesis está en manos de instancias alejadas de cualquier institución pública. Que se puede decir de agencias de calificación como Standard  Poor's o Fitch que no son instituciones públicas ni dependen de ningún poder democrático, pero que son capaces de quitarte una "A" y que como consecuencia de ello a muchos les puedan bajar el sueldo. ¡Qué decir de la bolsa! en las que combaten a corto plazo ya no personas, sino diferentes algoritmos.  Ganando dinero sin basarse en la creación de ningún valor.

Es simplemente un pequeño ejemplo de como los gobiernos en el momento actual están "a lo que les manden" y sin capacidad propia. Qué duda cabe que los gobiernos toman muchas decisiones y que estas tienen una relación sobre la vida de  las personas, pero ya hay cuestiones que están fuera del alcance de los gobiernos individualmente considerados. Hoy ni siquiera la Unión Europea tiene fuerza suficiente para tratar este problema. Es necesaria una acción internacional para resolverlo. En alguna medida la política internacional se ha transformado en un medio para resolver (o estropear) los problemas locales. La situación me recuerda a aquello de Trostky de la revolución internacional, con la diferencia de que estoy pensando de la revolución internacional de la regulación de los mercados y no en la proletaria. Pero es en ese terreno donde se juega nuestro futuro.

Determinado este contexto podríamos comentar la evolución de las medidas económicas del gobierno socialista.

En la primera fase de la crisis el gobierno socialista, prestó a los bancos. Por supuesto que no era muy digerible "¿Por qué se les da dinero a los bancos cuando son ellos quien han montado la crisis". Pues muy clarito: porque seguramente si un montón de cajas e instituciones pequeñas quiebran la cosa hubiera sido mucho peor  ¿Nos imaginamos el año pasado con unos cuantos bancos quebrados?

Luego se trataba de evitar que el paro aumentase más de la cuenta y se practicaron medidas, llamadas anticíclicas como el plan Ẽ, para evitar que los expulsados de sus trabajos en la construcción tuviesen un cierto respiro. Es verdad que con ello no se arreglaba ningún problema de fondo. Desgraciadamente los empleados del plan Ẽ no aprendieron ningún oficio nuevo. Pero como antes se trataba de tomar medidas urgentes  y dentro de las atribuciones del Gobierno.

Ahora es el deficit. Agravado por la crisis griega. Los gobiernos europeos se reunieron, casi todos muy poco socialdemócratas e impusieron a los que lo eran, que dejasen de serlo. 5% de funcionarios, pensiones, recorte a la ayuda al desarrollo, etc ... Haciendo otra vez que quienes paguen la crisis no sean quienes más tienen.

No entiendo lo suficiente de economía como para proponer medidas alternativas. Aunque si conozco las que propone el PP transformado por un tiempo en "socialdemócrata virtual". O las que propone IU de centrar la cosa en la elevación de impuestos, sin tener en cuenta que una reforma de impuestos, seguramente necesaria no tiene un efecto inmediato en la recaudación y no sustituye medidas urgentes.

Claro que ahora, a toro pasado, a todo el mundo se le ocurren medidas mejores o supuestamente mejores. pero los políticos tienen que tomar sus decisiones antes de tener todos los datos necesarios para tomarlas. Es su sino y su obligación.

Los gobiernos europeos tienen en estos momentos menos palancas que nunca para actuar frente a una crisis. Por un lado la existencia de la moneda única hace que no se pueda devaluar. Devaluar la "peseta" hubiera sido el camino antes de la llegada del euro. Con parecidos efectos sobre la vida de la gente, pero con un coste político menor que la medidas que ha tomado Zapatero. Por otro, como he señalado antes, la crisis es global y solamente una acción mundial concertada que tome medidas para regular el mercado y en particular el financiero puede suponer un cambio positivo.

No nos fijemos tanto en lo que hacen nuestros gobiernos, fijémonos más en la evolución de la política internacional. Es ahí donde se juega nuestro futuro. Así que más vale que los gobiernos del mundo se pongan de acuerdo. Aunque sea un poquito.

1 comentario:

Josu dijo...

Estoy de acuerdo con el post, excepto con la frase "porque seguramente si un montón de cajas e instituciones pequeñas quiebran la cosa hubiera sido mucho peor". De tanto repetirnos que la quiebra de cajas y bancos hubiese sido nefasta para el pobre trabajador, hemos terminado creyéndolo. Más que eso: lo hemos convertido en un axioma, fuera del debate. Pues bien: yo no me lo creo!

Teníamos que haber dejado caer unas cuantas de esas empresas. Como en cualquier otro sector, los competidores fuertes saldrían reforzados, habría gente que perdería dinero por hacer apuestas de riesgo, y al final el sistema saldría reforzado. De la manera en que se ha hecho sólo se ha conseguido premiar la mala gestión y mantener con respiración artificial un sistema que sigue siendo inviable y que al final palmará.